Hoy es el Día de la Madre. A diferencia de otras fechas, tachadas habitualmente de "inventos comerciales", la celebración del Día de la Madre se remonta a los antiguos griegos. Qué gente tan lista, oye.
Y es que una madre debería ser una figura fundamental en la vida de toda persona. Para empezar, es la que se pasa unos 9 meses aproximadamente pasándolo regular-mal, con una barriga de un tamaño considerable, con dolores de espalda, de piernas, cansada, con fatiguita... En fin, que salvo en casos excepcionales, el embarazo no es un estado físico paradisiaco. Pero aún así, a pesar de los malos ratos que tú, pequeño feto, le haces pasar, ya te quiere incondicionalmente, más que a ella misma.
Y para culminar esta etapa, tu madre te da tu primer empujoncito... ¡bienvenido al mundo! Y digo bien, primer empujoncito. Porque será el primero de una lista interminable de empujoncitos, de palmaditas en la espalda, de "tú puedes, cariño", de "venga, que ya queda poco, ánimo".
Tu madre será la que esté contigo siempre, en las alegrías y en las penas, y la que las compartirá contigo. Tus preocupaciones serán las suyas, y tus alegrías, también. Así que procura darle más de lo segundo que de lo primero, hazle ese favor.
Será la que se desvele por ti cuando estás enfermo, la que te tranquilice cuando estás nervioso, y la que hará cuanto pueda para que te des cuenta de que eres capaz de conseguir lo que te propongas y de que tienes que confiar en ti y en tus posibilidades. Te enseñará desde niño a esforzarte, porque la vida no te regala nada.
Será la que más te quiera y te comprenda, la que te aguante en tus momentos de mal humor y la que más se ría con tus gracias. Porque ella sabe cómo eres y te acepta tal cual, lo que no quiere decir que no intente que corrijas tus defectos. Siempre mirará por ti.
Será la que te apretará las tuercas, la que te exigirá que des lo mejor de ti en todo lo que hagas, la que muchas veces será dura e implacable, la que te dirá las verdades que más te duelan, la que se enfadará si te conformas con lo bueno, y la que te dirá "¿Lo ves, como era por tu bien?" cuando consigas lo mejor.
Será tu madre a la que acudas cuando una duda, un dilema, o la inseguridad al tomar una decisión te traigan de cabeza. Por una razón muy sencilla: confías ciegamente en su criterio. Da igual la índole de la cuestión, desde con qué le quito esa maldita mancha a mi camiseta, o a qué puede deberse ese dolor que tienes en el abdomen. Tu madre lo sabe todo. Y tú, si eres mujer, confías en ser tan sabia el día en que te conviertas en madre.
Y cuando estés viviendo lejos de donde ella vive, o cuando estés de viaje, será a ella a la que llames con frecuencia, o a la que más eches de menos. Porque te gustaría tenerla cerca siempre y para siempre.
Y a mi, afortunadamente, me ha tocado tener la mejor madre del mundo. Te quiero Mamá.
Y de regalo virtual, esta canción, que sé que te encanta.
Y de regalo virtual, esta canción, que sé que te encanta.