Se acaba 2013, un año de contrastes, de luces y de sombras, de momentos muy malos pero también de momentos muy buenos. Un año que empecé recibiendo entre lágrimas un burofax de despido que me incluía en el saco de los 861 afectados por el ERE de Telemadrid, y que acabo con una sonrisa con un contrato indefinido en la distribuidora de videojuegos Badland Games.
Pero aunque mi balance de 2013 se incline un poco más hacia lo positivo, sé que no es así para mucha gente cercana a mi. Incluso, si me apuráis, para la mayoría de los españoles. Por ello, mi mayor deseo para 2014 es que la situación del país remonte, ya que el efecto dominó hará que la de mis allegados también mejore. Trabajo para los desempleados, salud para los enfermos, recompensa al esfuerzo, compañía para los solitarios, y ante todo, amor y suerte para todos. Repito, AMOR Y SUERTE para todos :-)
Ha sido un placer compartir este 2013 con todas aquellas personas que han estado conmigo este año, y espero de corazón que sigan tan presentes en 2014, y que muchos otros nuevos aparezcan. Desde aquí les doy la bienvenida.
Si algo bueno tiene vivir en Madrid, es la variedad de opciones que ofrece en cuanto a ocio. Y creo que eso lo valoramos más aquellos que venimos de fuera, como es mi caso, que soy natural de una ciudad tan bonita como pequeña y limitada en ciertos sentidos como es Ceuta. Y es cuando llegan a Madrid los festivos, fines de semana o vacaciones varias, puedes hacer literalmente lo que te apetezca, tanto cultural como gastronómicamente. Lo que te salga de la peineta.
En el post de hoy, os voy a recomendar distintos tipos de actividades de las que podéis disfrutar en vuestros ratos ociosos en la capital española. Son opciones todas que a mi personalmente me han gustado o satisfecho, así que hablo de ellas con conocimiento de causa :)
- "Serrat, mi madre y yo": Esta obra de teatro fue una sorpresa total para mi. Fui el pasado puente de noviembre a verla, y la verdad es que pasé un muy buen rato. Dos únicas protagonistas, un poquito de locura, ternura, risas, e incluso alguna lagrimilla, todo ello aderezado con las canciones más famosas de Serrat interpretadas por las actrices. Es un homenaje musical de una hija hacia su madre; tal es así, que cuando acabó la representación me apetecía mucho que mi propia madre estuviera allí conmigo.
Las sesiones suelen ser los viernes a las 22:00 hrs, en la sala Arte Espacio PlotPoint (c/ Ercilla, 29 - Zona Embajadores), y por el módico precio de 12€. El aforo de la sala es muy limitado, de unas 60 personas creo recordar. Las entradas podéis comprarlas por Internet o en la propia sala; si elegís la primera opción, tenéis luego que canjear la hoja que llevéis impresa por la entrada definitiva. Y esas entradas las dan numeradas, pero esta numeración no indica el asiento, sino el orden de entrada en la sala para ver la representación. Es decir, el público entra de diez en diez, por lo que cuanto antes canjeéis vuestra entrada en la sala, antes podréis entrar a elegir asiento y mejor visibilidad tendréis (en general la visibilidad es buena, aunque los últimos acaban en la peor zona, en la que sinceramente no sé si se ve demasiado bien).
- Garaje Jack en concierto: Es un grupo madrileño de pop-rock que me descubrieron el pasado año y al que tengo asociados muy buenos recuerdos, por lo que estaba frita por verlos tocar en directo. Ya dieron un concierto en Madrid en febrero de este año al que quise ir, pero el plan se me acabó torciendo, así que cuando vi que iniciaban gira en octubre tras sacar su nuevo disco "Mañana es hoy" decidí que tenía que ir sí o sí. Y fue todo un acierto, ya que por solo 10€ pude disfrutar de un pedazo de concierto en la Sala Penélope (en la que aprovecho para decir que no deberían hacerse más conciertos, por la acústica es un horror). De verdad, tienen un directo brutal, ¡desbordan energía! Tanto me gustó la experiencia, que repito el próximo 14 de diciembre en la sala El Rincón del Arte Nuevo (c/ Segovia 17), pero esta vez se trata de un concierto acústico de Laura Rubio y Óscar, vocalista y guitarrista del grupo respectivamente, por sólo 9€ (8€+1€ de gestión). Y me estoy pensando muy seriamente comprarme también la entrada para el concierto de Navidad que ofrecerán el 22 de diciembre a las 12h de la mañana, ¡en pleno sorteo de la Lotería! Por otros 9€, promete ser un show muy especial, también acústico (¡con piano de cola incluido!), y al que quieren darle un aire más familiar propio de la época dejando que los niños entren gratis. Será en la Sala Clamores.
Garaje Jack - "Sabor a sal" (Sala Penélope, Madrid, 25.10.2013)
- Mercado de Motores: De este mercado de profesionales y particulares no hablaré demasiado, ya que le dediqué un post enterito hace dos meses. Se celebra en el Museo del Ferrocarril el segundo fin de semana de cada mes, y la verdad es que es un muy buen plan, especialmente si el buen tiempo acompaña. Podéis leer lo que escribí sobre el Mercado aquí.
Detalle de la carta
- Mercado de San Antón: Este mercado gastronómico, situado en pleno barrio de Chueca, nació "imitando" al Mercado de San Miguel, que está al ladito de la Plaza Mayor. Lo conforman distintos puestos muy variados, en el que puedes comprar de todo, desde pescado, a comida mexicana, pasando por hamburguesas, sushi o dulces. En la tercera y última planta hay un restaurante, que además de su propia carta, ofrece una posibilidad que para mi, al menos, fue novedosa. Se llama 'Cooking', y permite comprar lo que quieras en los puestos adheridos, advertir que es para el 'cooking' del restaurante, y una vez en él, dárselo al camarero indicando la forma en la que quieres que te lo cocinen. Sólo fui una única vez, y por culpa de la dieta que estoy haciendo tenía un poco limitado lo que podía comer. Así que me compré una dorada y me la cocinaron al horno... ¡riquísima! Si os animáis a ir, os recomiendo hacer la reserva de la mesa con antelación... lo de plantarse allí y pretender sentarse a comer está complicado.
interior del Oíta Café (foto: flamingpink.es)
- Oíta Café: Para terminar, os hablaré de una pequeña cafetería y alta pastelería que descubrí el invierno pasado de pura casualidad. Situada en c/ Hortaleza, nº 30, es un lugar muy acogedor, sobre todo para las frías tardes de invierno. En aquella ocasión, buscábamos una cafetería en la que tomar un chocolate caliente, y decidimos probar allí. Y lo cierto es que estaba delicioso, tanto el chocolate a la taza como los pasteles. En cuanto me sea posible (por cuestiones de la dieta, como decía antes) volveré sin dudar. Podéis echar un vistazo, tanto al local como a la carta y a su historia, aquí.
Y hasta aquí mi primer post sobre planes para hacer o sitios a los que ir en Madrid. Conforme vaya conociendo sitios o experiencias nuevas, las iré compartiendo con vosotros ;-)
A mi, desde siempre, me ha gustado escribir. Eso sí, tiene que haber algo sobre lo que me apetezca escribir (o en su defecto, algo sobre lo que tenga que escribir obligadamente, pero los tiempos de los trabajos de grupo del instituto o la universidad quedaron atrás, afortunadamente). Y esa es la razón -o la excusa- por la que no escribía nada aquí desde hace casi 3 meses.
Hasta hoy.
Ayer por la tarde estuve por primera vez en el Mercado de Motores. Había oído hablar de él, y había leido comentarios muy positivos sobre el evento en redes sociales, que me habían despertado el gusanillo por ver qué se cocía. La verdad es que tenía buena pinta: un mercado de profesionales y también de particulares que venden artículos de segunda mano, todo ello enclavado ni nada más ni nada menos que en el Museo del Ferrocarril. Tenía que ir sí o sí.
La edición de septiembre se me escapó, pero como se celebra el segundo fin de semana de cada mes, este tocaba. Y una vez que por fin he ido, no sólo no me ha decepcionado, sino que me ha gustado mucho. Lo primero que te encuentras al llegar es una zona de cafetería, con un par de músicos amenizando aquello con buena música. El ratito que estuvimos allí sentadas, predominaron los boleritos, para mi alegría -y la sintonía de "La Pantera Rosa", que también sonó por allí, seguramente a petición de algún chiquillo.
Dos músicos amenizan la entrada del Mercado con buena música (Foto: Alba Somoza)
El Mercado, con una organización formidable (se nota que en ella está involucrada alguna de mis ex-compañeras de producción de Telemadrid, si es que la que vale, vale), se estructura en 3 partes, podríamos decir: los puestos profesionales, en el interior de la antigua estación de Delicias; los puestos de segunda mano de particulares, en el exterior; y por último, una gran terraza con diversos puestos de comidas y bebidas.
Pasillo central del Mercado de Motores
De la zona de particulares, personalmente tengo poco que destacar. Dado que, dígamoslo así, mi cuerpo no me pone fácil que cualquier trapito me quede bien, no me puedo permitir comprar a ciegas; no me fijé si había algún tipo de probador, pero tampoco hice por buscarlo, la verdad. Pero para aquellos a los que les gusten los mercadillos de segunda mano y disfruten yendo al Rastro en busca de objetos y antigüedades diversas, les gustará darse una vuelta por aquí. Siempre puede encontrarse una cositas de lo más curiosas.
Retrato del Perro Torero... ¡y olé!
Como decía antes, en el interior de la estación está la zona de profesionales. Tres grandes pasillos a lo largo de los cuales puedes curiosear el interior de los trenes allí estacionados (preciosos), y deleitarte con lo que ofrecen un sinfín de marcas artesanales. Productos todos ellos diseñados con mucha originalidad, y lo más importante: productos españoles (pa' que luego digan que en España no hay talento y que no emprendemos... ¡JÁ!). Hay de todo, desde juguetes y cojincitos infantiles y flores de papel, hasta muebles de estilo vintage y elementos de decoración de lo más variopintos, pasando por zapatos y zapatillas, sombreros y tocados, bisutería, peletería, bicicletas, pajaritas, complementos y ropitas para perros, láminas y dibujos, monturas de gafas... Todo artesanal. Incluso el diseñador Ion Fiz tiene su propio puesto. Todo muy ordenado, distribuido y con una presentación muy cuidada; nada de puestos amontonados que no permiten ver las cosas.
Y claro, una que tiene su corazoncito y que le gusta todo lo "cuqui", pues no me he podido aguantar y me he concedido algunos caprichos: 3 láminas y una postal de Lady Desidia (http://ladydesidia.blogspot.com.es), una pulsera de Hongokonga (http://www.hongokonga.com) y un muñequito Sonny Angel en el stand de De Uno A Diez (http://www.sonnyangel.com). Y porque esta vez no iba buscando artículos de decoración, que si no...
Mis compritas :)
Y si tras visitar todos los puestos os apetece tomaros algo, podéis hacerlo en una gran terraza en la que hay muchas cositas para comer y beber bien a gustito. Qué sé yo, paella, helados, salchichas, cervecitas, gin-tonics, mojitos, hamburguesas, bocadillos... ¡lo que queráis!
Yo os lo recomiendo como plan para una mañana o una tarde, en cualquiera de los dos momentos del día la luz le regala un encanto diferente. Y no sólo la luz; se respira buen rollo, sin agobios, los responsables de los puestos muy majos... Una maravilla.
Las próximas ediciones del Mercado de Motores serán:
Os dejo algunas de las fotos que hice para que os hagáis una idea.
Dar desde aquí mi enhorabuena a los organizadores, y a todos aquellos que hacen por recuperar otros espacios cerrados o abandonados, como en su día fueran el Matadero y la Tabacalera, con fines culturales. Bien bien bien.
Y hasta aquí, mi tarde dominguera del 13 de octubre. Un planazo con la compañía de mi amiga Alba, que quedó igualmente encantada y con las mismas ganas de volver que yo :)
Desde hace un tiempo, por culpa de esta crisis que nos asfixia a tantos niveles y con la decepción constante que ésta y todo lo que de ella se deriva nos provoca, la llamada "Marca España" se ha visto gravemente dañada. Y no sólo entre los españoles como tú y como yo, lo cual ya es triste, sino también más allá de nuestras fronteras.
Sin embargo, a menudo nos dejamos llevar -me incluyo- por el desencanto generalizado, y nos referimos a la Marca España sólo cuando hablamos de lo negativo: de los alarmantes datos de desempleo, de los dramáticos desahucios y la precaria situación en la que viven tantísimas familias, de los ERE's y despidos que sacuden tantas empresas, del doble rasero moral de los políticos, de la corrupción, de la evasión de impuestos, del amarillismo de muchos medios de comunicación, de la manipulación informativa, del enchufismo, de la discriminación por sexo, de la inmigración y la emigración, etc. Y sí, claro, todo eso conforma el retrato actual de España, desgraciadamente. A mi me pesa mucho que sea así, y es de esa parte de España de la que me avergüenzo y de la que no podría enorgullecerme jamás en la vida.
Pero hay otra parte positiva, muy positiva. No sólo la parte divertida y festiva por la que se nos conoce en el extranjero (que conste que no me refiero al turismo de borrachera, ojo), ni nuestro paisaje y nuestras costas, ni nuestra gastronomía privilegiada, ni empresas nacionales que han prosperado dentro y fuera de nuestro país, ni nuestros éxitos deportivos y artísticos, ni nuestro carácter alegre y desenfadado (por lo general). La cara positiva de la Marca España no es sólo todo eso, que no es poco. Lo mejor, y lo que habría que esforzarse en enseñar al mundo es la calidad humana de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. Y no hablo del comportamiento cotidiano de la gente, que en muchas ocasiones deja bastante que desear. Sino de ese algo que nos hace click en nuestro interior cuando vemos al de al lado pasarlas canutas, y que hace que nos nazca el impulso de querer ayudar. La pena es que tenemos la fea costumbre de esperar a hacer gala de ese espíritu solidario en las peores circunstancias, cuando la tragedia nos da una bofetada de realidad.
Anoche, como todos sabréis a estas alturas, descarriló el Alvia de Renfe Madrid-Ferrol a la altura de Angrois (Santiago de Compostela). Todo lo que vino después -dejando a un lado las críticas a la cobertura que hicieron del accidente distintos medios de comunicación, que comparto- fue una ristra de muestras de solidaridad, a cada cual más emocionante. Largas colas de gente dispuesta a donar sangre en hospitales y centros de transfusión hasta colapsarlos; huelgas de bomberos desconvocadas para trabajar en el lugar del accidente; enfermeras y médicos que interrumpen sus vacaciones para regresar a sus puestos de trabajo para ayudar, o que incluso aun habiendo sido despedidos o estando desempleados acuden a echar una mano a los hospitales; hoteles y hostales cediendo habitaciones gratuitamente para aquellos que lo necesiten; vecinos de la zona ayudando a sacar heridos del interior del tren siniestrado, y bajando de sus casas mantas, agua, y lo que hiciera falta. Incluso personas que estando ingresadas, solicitaban el alta voluntaria para ceder sus camas en los hospitales, que bien necesarias eran. Y esas son las que han trascendido a los medios y redes sociales, pero seguro que hay cientos de muestras particulares anónimas.
Cola de gente para donar sangre la noche del accidente, en Santiago (fuente: Twitter @ManOnTheMoon133)
La reacción tras el accidente de ayer fue una demostración masiva de empatía, generosidad y solidaridad. Pero todos los días hay muchas por todo el territorio español. Gente que da la cara por los demás, aunque el problema no vaya con ellos directamente. Gente que se manifiesta sin descanso por multitud de causas, ya sea para protestar por algo que les afecta o por causas de interés general. Gente que acude a los desahucios de otros, para intentar frenarlos. Gente que es voluntaria en comedores y centros sociales, o que incluso se reunen en la calle para repartir comida a los demás. A toda esa gente no les agradecemos lo suficiente lo que hacen por los demás. Porque aunque hoy parezca que todas esas acciones caen en saco roto, puede que mañana sean el germen de algo aún mayor que consiga cambiar el rumbo que está llevando este país. Y entonces todos nos beneficiaremos.
(fuente: Twitter)
Anoche, en el accidente de Santiago, y cada día en su vida cotidiana, los españoles extienden su mano al de al lado si éste lo necesita. Esa es la Marca España con la que quiero quedarme. Qué lástima que sólo lo tenga en presente cuando las circunstancias nos dan la espalda.
Aprovecho para enviar desde aquí mi mensaje de ánimo y apoyo para todos los familiares de las víctimas, y mis mejores deseos para todos los heridos #ÁnimoGalicia
Ayer fui a ver la película "The purge (La noche de las bestias)". Al contrario de lo que me temía (suspense tonto, algún que otro sobresalto, y poco más), me encontré con una película entretenida, que parte de una premisa que me pareció de lo más original. Y aunque el desarrollo de la historia no estuvo mal (tranquilos, no os contaré ni pío), la idea de partida no sólo me gustó bastante por lo innovador, sino que además me hizo sentir angustia. Es decir, me hizo pensar en cómo me sentiría yo de vivir en esa sociedad, y me hizo empatizar con los personajes. Pero para poneros un poco en antecedentes, os daré una pincelada de esa premisa inicial (es lo que cuentan en cualquiera de los trailers o spots promocionales).
Spot promocional de "The purge"
Estados Unidos, marzo de 2022. Índices de delincuencia y de violencia prácticamente inexistentes. La gente se siente segura, no tiene miedo, no hay tiroteos, ni asesinatos, ni robos, ni violaciones. Solo el 1% de la población está desempleada. Una sociedad idílica en gran medida, pensaréis. Pues no creáis, porque ese estado aparentemente pacífico se ha alcanzado de una forma, cuanto menos, curiosa. Tal y como han establecido los "Nuevos Padres Fundadores", una vez al año a las 7 de la tarde suena una sirena, a partir de la cual y durante las 12 horas siguientes, cualquier delito es legal, incluido el asesinato. Ni la policía, ni los servicios de emergencias ni bomberos atienden llamadas. En la "noche de la purga anual", todo vale.
Durante esa noche, cualquiera puede dar rienda suelta a sus más bajos instintos, dejar salir esa ira o ese rencor que ha escondido tras una falsa sonrisa o una cara amable durante el resto del año. O si no lo siente así, puede optar por encerrarse a cal y canto en casa y esperar a que vuelva a sonar la alarma que pone fin a la purga anual. Eso sí, más le vale tener el suficiente dinero para instalarse en casa un sistema de seguridad que le permita estar a salvo esa noche. Algo, que por supuesto, no está al alcance de todos.
A lo largo de esas 12 horas, todo está bien visto y se acepta. Durante todo un año finges, aparentas, y aguardas pacientemente a que llegue la purga anual; y si alguien te hace la vida imposible, o si envidias a tu vecino o a tu compañero de trabajo, o a algún familiar, pues vas y te lo cargas. Así de fácil. O bueno, quizás seas tú el odiado o el envidiado, y seas tú al que persigan para quitarte de en medio. Pero eso no lo sabes con certeza hasta que llega esa noche brutal. Y todo esto, con la inmunidad no sólo legal y penal de que no te va a pasar nada, sino también con la "inmunidad moral" que da saber que nadie te va a juzgar por lo que hayas hecho: es la noche de la purga, y como ciudadano estadounidense estás en tu completo derecho de hacer lo que quieras, con el grado de brutalidad que te apetezca. Así lo han establecido los "Nuevos Padres Fundadores", los salvadores de EEUU.
Trailer en español (edición extendida, no lo veáis si pensáis ver la peli)
Una cosa que también me gustó de la película es que plantea una sociedad supuestamente avanzada, pero que evidencia los mismos problemas de siempre:
- lucha de clases: los ricos pueden protegerse, los pobres quedan expuestos y desprotegidos.
- discriminación social por cuestiones de raza o sexo: los colectivos minoritarios son a por los que muchos van para 'desahogar su ira acumulada'.
- hipocresía: gente que te muestra su mejor cara, y te dedica sus peores palabras y deseos a tus espaldas.
- una alta dosis de cinismo:
la versión oficial es que los que mueren en la purga se sacrifican por
el resto, cuyas almas se purifican al poder sacar fuera su rabia y su
odio. Y así consiguen que Estados Unidos sea una nación gloriosa y avanzadísima. Ja!
Y yo, mientras veía la película, no hacía más que pensar "¿Y si eso se llegara a establecer? ¿Qué haría yo?". Me moría de miedo -imaginariamente, claro- de pensar en que llegara una noche en la que tuviera que cuidarme de que cualquier persona de mi entorno decidiera acabar con mi vida. Pero esa sensación de terror y de incertidumbre sólo duraría una noche; el resto del año podría ir por ahí con la tranquilidad de saber que nadie va a hacerme nada. Me sentiría totalmente segura 364 días y medio al año... no está mal, ¿no? Aunque no sé si me compensaría vivir así. Y tampoco tengo del todo claro qué haría yo esa noche, si existiera. Creo que no sería capaz de matar una mosca ni siquiera en esas circunstancias, ni siquiera aunque pudiera hacerlo impunemente.
Hoy hace una semana que me mudé a un nuevo piso. Más grande, más luminoso, exterior, con ascensor... vamos, lo que es un salto a mejor. Y aunque estoy contenta con el cambio, porque era necesario -si hubiéseis visto el tamaño del piso anterior, asentiríais con la cabeza-, tengo ese pequeño rinconcito dentro de mí en el que pienso "echaré de menos ese piso". Pero no por el piso en sí, sino en un sentido más simbólico.
Y es que cada lugar en el que vivimos conforma una etapa de nuestra vida. Sin querer, o quizás queriendo, al mudarnos ponemos fin a un capítulo y nos plantamos ante la primera página, aún en blanco, del siguiente. Eso sí, lo vivido en esa etapa anterior nos lo echamos a la mochila de nuestro bagaje personal, que es como el cerdo: se aprovecha todo, hasta los andares. Pues de nuestra experiencia vital también.
En el caso concreto del piso madrileño de alquiler que he abandonado hace unos días, el tiempo que he vivido en él ha sido uno de las más felices de mi vida, en general. Si bien empezó de manera un poco incierta por cuestiones de trabajo, justo en el momento en el que estaba a punto de empezar a empaquetar mis pertenencias para trasladarme a vivir de nuevo a mi tierra natal, Ceuta, se produjo la llamada que produjo ese giro del destino que todos esperamos: Telemadrid tenía una oferta de contratación para mi.
Y allí estuve trabajando un año fantástico, en producción de televisión, lo que quería y para lo que había estudiado. En un programa informativo pero desenfadado -el difunto "Buenos Días, Madrid"-, cargado de conexiones en directo, que me permitió vivir experiencias que de otra manera hubiese sido muy difícil vivir, por no decir imposible (algunos ejemplos: meterme dentro de un carro de combate, estar cerca de delfines, vivir los instantes previos a un desfile de Pasarela Cibeles en el backstage, entrar en el interior de un avión en reparación en el hangar de Iberia en Barajas, ver cómo viven en el barrio marginal de El Gallinero, y un largo etc.). Y además, tuve la oportunidad de participar en retransmisiones especiales en exteriores que poquísimas televisiones hacen en España.
Montaje del programa especial por San Isidro (mayo 2012)
Por no hablar de tanta y tanta buena gente que he conocido allí, que me han enseñado un montón de la profesión sin ellos saberlo. Algunos han llegado a ser personas realmente especiales para mi, de diversas formas, que me han marcado realmente, a los que quiero y con los que he vivido momentos únicos e irrepetibles; y el resto han sido estupendos compañeros, de los que conservaré un buen recuerdo siempre. Con todos ellos me encantaría volver a coincidir trabajando algún día.
Parte del equipo del "Buenos Días, Madrid", aunque faltan muchíiiisimos compañeros
Y tras cada jornada laboral, yo volvía a ese pisito minúsculo situado a caballo entre Chamberí y Malasaña, en el que transcurría gran parte del resto de mi vida cotidiana. No exagero al decir que entre sus paredes he experimentado casi todos los sentimientos y estados emocionales por los que puede pasar una persona: desde las lágrimas de alegría y la ilusión más pura, a la decepción, la rabia y la tristeza más gris. Además, quien me conoce sabe que no soy mucho ni de invitar a mi casa a la gente, ni de ir yo mucho a casa de los demás. Por lo que aquellos que han estado en mi casa tendrían que saber que son importantes para mi (aunque dudo que todos estén leyendo esto... una lástima).
Desgraciadamente, esa maravillosa etapa personal y profesional, como todo lo bueno, vio llegar su fin en forma de ERE brutal y desmedido. Pero tras todo chaparrón, el sol vuelve a hacer acto de presencia más tarde o más temprano. En mi caso, hace un par de meses conocí a una gente estupenda, la que forma parte de BadLand Games, con la que espero trabajar tan a gusto durante una buena y larga temporada. Principalmente, porque además de enseñarme cómo funcionan dos terrenos de los que no conozco mucho, como son el marketing y la industria de los videojuegos, me hacen reír muchísimo. Y eso es fundamental.
Y con la alegría y la esperanza que da ver a un pajarillo malherido recuperarse y remontar el vuelo, he comenzado este nuevo capítulo de mi vida en esta nueva casa. Como poco, espero ser en ella la mitad de feliz y sentirme la mitad de plena de lo que conseguí sentirme en la anterior.
Lámina de los fantásticos Mr. Wonderful, que tengo pegada en mi nuevo armario, para verla cada día
Hoy es el Día de la Madre. A diferencia de otras fechas, tachadas habitualmente de "inventos comerciales", la celebración del Día de la Madre se remonta a los antiguos griegos. Qué gente tan lista, oye.
Y es que una madre debería ser una figura fundamental en la vida de toda persona. Para empezar, es la que se pasa unos 9 meses aproximadamente pasándolo regular-mal, con una barriga de un tamaño considerable, con dolores de espalda, de piernas, cansada, con fatiguita... En fin, que salvo en casos excepcionales, el embarazo no es un estado físico paradisiaco. Pero aún así, a pesar de los malos ratos que tú, pequeño feto, le haces pasar, ya te quiere incondicionalmente, más que a ella misma.
Y para culminar esta etapa, tu madre te da tu primer empujoncito... ¡bienvenido al mundo! Y digo bien, primer empujoncito. Porque será el primero de una lista interminable de empujoncitos, de palmaditas en la espalda, de "tú puedes, cariño", de "venga, que ya queda poco, ánimo".
Tu madre será la que esté contigo siempre, en las alegrías y en las penas, y la que las compartirá contigo. Tus preocupaciones serán las suyas, y tus alegrías, también. Así que procura darle más de lo segundo que de lo primero, hazle ese favor.
Será la que se desvele por ti cuando estás enfermo, la que te tranquilice cuando estás nervioso, y la que hará cuanto pueda para que te des cuenta de que eres capaz de conseguir lo que te propongas y de que tienes que confiar en ti y en tus posibilidades. Te enseñará desde niño a esforzarte, porque la vida no te regala nada.
Será la que más te quiera y te comprenda, la que te aguante en tus momentos de mal humor y la que más se ría con tus gracias. Porque ella sabe cómo eres y te acepta tal cual, lo que no quiere decir que no intente que corrijas tus defectos. Siempre mirará por ti.
Será la que te apretará las tuercas, la que te exigirá que des lo mejor de ti en todo lo que hagas, la que muchas veces será dura e implacable, la que te dirá las verdades que más te duelan, la que se enfadará si te conformas con lo bueno, y la que te dirá "¿Lo ves, como era por tu bien?" cuando consigas lo mejor.
Será tu madre a la que acudas cuando una duda, un dilema, o la inseguridad al tomar una decisión te traigan de cabeza. Por una razón muy sencilla: confías ciegamente en su criterio. Da igual la índole de la cuestión, desde con qué le quito esa maldita mancha a mi camiseta, o a qué puede deberse ese dolor que tienes en el abdomen. Tu madre lo sabe todo. Y tú, si eres mujer, confías en ser tan sabia el día en que te conviertas en madre.
Y cuando estés viviendo lejos de donde ella vive, o cuando estés de viaje, será a ella a la que llames con frecuencia, o a la que más eches de menos. Porque te gustaría tenerla cerca siempre y para siempre.
Sé que hay gente que, por desgracia, no verá reconocida a su madre en estas palabras. Porque en el mundo, hay de todo, incluso en el mundo de las madres, y también en el de los hijos. A tu madre no la eliges tú, la que tienes es la que te ha tocado tener.
Y a mi, afortunadamente, me ha tocado tener la mejor madre del mundo. Te quiero Mamá. Y de regalo virtual, esta canción, que sé que te encanta.
Hoy, 1 de mayo, ha sido el Día Internacional de los Trabajadores. De todos ellos.
Hoy ha sido el día de los que tienen un empleo. Pero también de los que lo buscan, porque lo necesitan y porque tienen derecho a él. Y porque buscar trabajo es, en sí mismo, un trabajo.
Hoy ha sido el día de los que cobran por hacer su trabajo, y de todos aquellos que están de prácticas en alguna empresa a cambio de cuatro perras o "de experiencia". Te meten en la cabeza que si consigues unas prácticas como becario - o trainee, como lo llaman ahora- en una empresa, aunque sea sin cobrar un duro, tienes suerte porque adquieres experiencia. A todos esos listos yo les digo que los becarios están únicamente para aprender, no para asumir responsabilidades, ni para realizar el trabajo que tendría que hacer una persona contratada, en jornadas maratonianas y, con suerte, cobrando 200€. Que a base de becarios malpagados también saco yo una empresa adelante.
Hoy ha sido el día de los que, ante el descorazonador panorama laboral actual, han decidido seguir formándose: estudiar otra carrera, hacer un master, preparar una tesis doctoral, hacer cursos... Al fin y al cabo, la RAE define "trabajar" como "ocuparse en cualquier actividad física o intelectual".
Hoy ha sido el día de los que emprenden, de los que arriesgan su dinero en crear un negocio, y que se dejan la piel por sacarlo adelante. Aproximadamente, este año se han creado unas 87.000 nuevas sociedades.
Hoy ha sido el día de los que, aun habiéndose quedado en el paro, continúan desempeñando la profesión que han realizado toda su vida a través de sus propios proyectos sin percibir retribución.
Y por último, aunque no por ello menos importante, hoy también ha sido el día de quienes trabajan en el hogar, ya sea como amas de casa o al cuidado de algún familiar. Tareas estas que pasan desapercibidas, y que no reconocemos como deberíamos.
Espero que todos ellos hayan aprovechado este Primero de Mayo, día festivo, para salir a la calle a quejarse de la desastrosa situación social actual y a reclamar un trabajo digno para todos. Para los que lo tienen y para los más de 6.202.700 españoles que no lo tienen y lo necesitan. Por solidaridad, vamos. Yo lo he hecho.
El título no lo podría haber descrito mejor. Veréis, pese a haberme formado y querer dedicarme a temas audiovisuales, no soy una gran cinéfila. O sea, sí me gusta de vez en cuando disfrutar de una buena película, y soy de las que paga gustosamente la entrada de cine para verla en condiciones adecuadas (aunque, lamentablemente, esto último cada vez lo hago menos, ya que cada vez la entrada es más cara... gracias, Gobierno español, por ese descabellado 21% IVA en productos culturales). Pero la verdad es que desde siempre he sido más de tele que de cine.
Bueno, sea como sea -que me lío-, la cuestión es que últimamente no doy pie con bola en mis elecciones. Así que como soy un espíritu altruista y no me gustaría que desperdiciáseis vuestro tiempo y vuestro dinero, me voy a permitir el pequeño lujo de dar mi humilde opinión sobre algunos de mis fiascos cinematográficos de, aproximadamente, el último mes. Aviso! Puede que se me escape algún pequeño spoiler, pero procuraré que sea lo mínimo posible. Siento si os spoileo un poquito algunas de estas """maravillas del séptimo arte""" (así, entrecomillado varias veces). Empiezo mi repaso:
- Mamá: Así a grandes rasgos, va sobre un padre divorciado que se lleva a sus dos hijas pequeñas, acaba en una cabaña de madera un poco chunga en mitad del típico bosque, le da un siroco y se suicida. Desde entonces, su hermano gemelo continúa con la búsqueda de sus sobrinas, hasta que acaba dando con ellas cinco años después, y gana en los tribunales su custodia. Hasta ahí la introducción, todo muy bonito. Peeeero, efectivamente, las niñas no han estado solas ese tiempo, sino que han estado con alguien/algo a lo que ellas llaman "Mamá". Ellas la llaman Mamá, yo la llamaré Pelusa. Será que estos de Hollywood nos tienen muy mal acostumbrados con sus alardes de efectos digitales, pero cuando después de ver al personaje de Jessica Chastain -la verdadera protagonista de la peli- pasarlo mal con las idas de olla de las niñas -que vuelven del bosque hechas unas salvajes del copón- por fin aparece Mamá en pantalla... la sala explotó en risas. Y es que no era para menos. Mamá es como una mezcla de la Niña Medeiros, una medusa y una fregona Vileda. Un auténtico cuadro. Y eso en una película que vende una supuesta historia de terror y suspense... Pues no. LO MEJOR: La interpretación de Jessica Chastain, y de las niñas, sobre todo de la pequeña. LO PEOR: Que el aspecto cutre de los efectos digitales al aparecer el personaje de Mamá te saquen de una historia, que realmente no está mal, porque directamente provocan risa.
- Hitchcock: Esta no es que sea mala exactamente. Es que, para mi gusto, es insulsa. Si me dijeran que todo lo que se muestra y se dice en la peli ocurrió tal cual, podríamos decir que es un documental sobre cómo Hitchcock ideó y llevó a cabo la película Psicosis -con las dificultades que se encontró, profesionales y personales-entrelazándolo con breves pinceladas de la verdadera historia del asesino que inspiró la novela en la que se basa Psicosis. Se adentra un poco en la relación del cineasta con su mujer, pero a mi juicio es una aproximación superficial, no profundiza mucho. De haber sido al contrario, de haberse centrado en la faceta personal o familiar de Hitchcock, igual hubiese tenido cierto encanto. LO MEJOR: El papel de Anthony Hopkins, que está inmenso (en todos los sentidos), y la ambientación y caracterización de los personajes. LO PEOR: Que ya que el final es sabido por todos (Psicosis fue todo un éxito), la historia se cuenta sin mucha emoción, tocando diversos aspectos del proceso pero sin profundizar en nada.
- Los amantes pasajeros: Si Almodóvar está leyendo esto y tiene justo delante el currículum que le he mandado a su productora El Deseo, que no me tenga en cuenta lo que voy a decir. Que él es uno de los directores españoles de más éxito y que pasea el nombre de España por ahí, y eso me parece estupendo. Pero he de confesar que a mí su cine no siempre me entusiasma, si bien no he visto todas sus películas. Después de La piel que habito, peli que me gustó bastante y cuyo argumento me pareció original y digno de haber salido de su mente creadora, fui el día del estreno de Los amantes pasajeros al cine y pagué mis 9€ de entrada (mentira, fueron 10€ por haberla comprado por Internet) con ganas de reírme y pasar un buen rato. Y es que ese teaser de los azafatos bailando "mariquitamente" al ritmo del So Excited de las Pointer Sisters a mi me tenía ganada ya.Pero la verdad es que salí del cine con la sensación de haber visto una peli facilona, con el humor grotesco y ordinario del Almodóvar de sus inicios, todo caca-culo-pedo-pis. Ese tipo de humor a mi me puede hacer gracia, no me toméis por finolis, pero en su justa medida. El vuelo es sólo un pretexto para tener a los protagonistas encerrados en un mismo espacio -pa' colmo de males, apenas varía de escenario. Para mi gusto, bastante regulera, un poco decepcionante. LO MEJOR: Aparte de la performance de los azafatos (que pierde un poco su gracia a base de verla tantas veces en las promociones de la película), alguno de los diálogos del personaje de Lola Dueñas con los azafatos, sobre todo con el interpretado por Javier Cámara, o entre ellos mismos. Y también el guiño inicial con Pe (si la véis, estad atentos a la primera secuencia, a ver si os dais cuenta). LO PEOR: Lagratuidad con la que se incluyen conversaciones y escenas de sexo, sin venir a cuento, hasta llegar a saturar. En realidad, el "peso" que tienen las historias es si uno tuvo sexo con el otro, y el otro con el de más allá.
- Dando la nota: Supongo que como yo, habréis visto la promoción que se le hacía a esta película. "Una mezcla de La boda de mi mejor amiga y Ted", o "La comedia del año", llegué a leer. Con esas referencias, me parecía que podía estar divertida. Además, la temática era musical, así que también me llamaba la atención por ese motivo -como os contaba en mi anterior post, me encanta todo lo que sea musical. En el caso de esta película, incluso consultamos la web Rotten Tomatoes, en la que se evalúan películas, y le daban una puntuación de 86/100. Todo pintaba bien, ¿verdad? Pues ea, ¡otro batacazo! La película es entretenida sin más. Va de una chica cuya pasión y mayor sueño es llegar a ser DJ que empieza la universidad y, más perdida que el barco del arroz y sin saber a qué actividad extraescolar apuntarse, se mete en el grupo femenino de cantantes a capella. Sus compañeros la marginan, luego se convierte en la líder, se lía con un chico del grupo rival -no se conocen, de repente son super amigos, de repente están enamorados... y no vemos el proceso-... y lo de ser DJ se le olvida por el camino. Todo aderezado con unas cuantas actuaciones musicales a capella dignas de cualquier capítulo de Glee (o mejores). Y ya está. Ah! Bueno, sí. Y un nuevo personaje de Rebel Wilson que parece que va a ser la bomba de graciosa, y luego nada. LO MEJOR: Las versiones a capella de las canciones. LO PEOR: El punto de partida de la historia (cumplir su sueño de ser DJ) se diluye, para dar paso a una historia simplona propia de high school yanqui.
- La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids): De esta había oido hablar muy bien, me la habían recomendado, así que decidí verla. No puedo decir mucho de ellas, porque la quité, aburrida. Bajo mi punto de vista, la premisa inicial (cómo lleva una mujer soltera en la treintena que su mejor amiga vaya a casarse) y el resto de situaciones que se dan podían haber dado juego para ser realmente divertidas. Pero para mi gusto, falla la forma de llevarlo, alargando algunas situaciones demasiado (discurso de las amigas en la fiesta de compromiso de la novia), recurriendo a un humor ordinario propio de Torrente en ciertas ocasiones, etc. Y no puedo decir más, porque como he dicho, no la acabé de ver. Así que pese a haber sido premiada y recomendada por amigos, para mi ha sido otro batacazo cinematográfico en mi historial.
Y espero que al plasmar por escrito estas elecciones desafortunadas, acabe mi mala racha. Supongo que habrá quien estará de acuerdo con mi repasito y habrá a quien todo lo anterior le parezcan paparruchas. Pero oye, en la variedad está el gusto. Desde luego, si me advertís de alguna película que no os haya gustado, yo os lo agradeceré, que está la cosa como para elegir bien en qué nos gastamos los dineritos ;-)
Vivir en España y ser seguidora de series estadounidenses que se emiten allí es una putada, con perdón. Y es que si ya aquí es difícil que una serie cuaje entre el público, ya sea por motivos propios de la serie o por motivos ajenos a ella (principalmente relacionados con su ubicación en la parrilla de programación de la cadena en cuestión), que lo haga en Estados Unidos lo es más aún. Allí hay más series, más espectadores, más cadenas, más de todo. Por haber, hay hasta diferencia horaria entre las dos costas del país. Pa' que os hagáis una idea.
Yo soy una de tantos españoles que seguimos una o varias series americanas a través de Internet (la mayoría no se emiten aquí, y las que lo hacen se emiten en canales "secundarios" de la TDT sufriendo tantos cambios de horario y de día que necesitaría otra vida para aprendérmelos). Además, así tenemos la oportunidad de, si queremos, verlas en versión original subtitulada, lo cual viene bien para hacernos un poquito el oído al idioma anglosajón -parece postureo, pero no lo es. Pero -y aquí viene el problema-, al hacer esto corro el riesgo de engancharme a una serie que luego, por avatares de la vida, o más concretamente por índices de audiencia bajísimos, termine siendo cancelada. Y cuando eso pasa, se me queda cara de tonta pensando "Joé, qué coraje, pues a mi me gustaba", mientras me pregunto qué he hecho yo para merecer un público americano con gustos tan diferentes muchas veces a los míos.
Este último es el caso de Smash, una serie de la NBC -producida por Steven Spielberg, ahí es nada- que tiene todos los ingredientes para que a mí me encante, pero que sin embargo no ha tenido el mismo efecto en el público estadounidense. Recuerdo que cuando vi su trailer, decidí que le daría una oportunidad sólo por el hecho de ser musical. Y es que a mi me encanta todo contenido televisivo o cinematográfico de carácter musical. Considero que es una dificultad añadida que, bien llevada, hace que dicho contenido tenga aún más mérito. Además, en lo que a series de televisión se refiere -actuales, quiero decir- sólo se me ocurreGlee, la cual habrá sido nominada y ganadora de premios tan importantes como los Globos de Oro o los Emmys respectivamente, pero bajo mi punto de vista es una serie bastante regularcita. De hecho no sé ni por qué la veo, pero bueno, esa es otra historia.
Imagen promocional de la primera temporada de Smash
Pero Smash no se limitaba a ser una serie en la que sus protagonistas cantan canciones, sino que era más ambiciosa: trataría sobre cómo se crea un musical de la nada, y sobre las rosas y las espinas que se encuentra en su camino hacia Broadway, y nada más y nada menos que un musical basado en la vida de Marilyn Monroe. Me pareció muy interesante, ya que la trastienda de Broadway nos pilla a los españoles muy lejos. Aquí tenemos nuestra Gran Vía madrileña, pero no creo que tenga mucho que ver con todo lo que hay tras los grandes espectáculos que se ofrecen durante años en los teatros de la famosa avenida neoyorquina (¡ojo! sin desmerecer lo que se hace en España, ni muchísimo menos, pero al igual que en el cine, es otra forma de hacer las cosas la que tienen allí). ¿Serie musical ambientada en Nueva York con Broadway como telón de fondo? Primer punto a favor.
A lo largo de la primera temporada, vimos la competitividad entre las dos candidatas a encarnar a Marilyn desde los primeros castings -interpretadas por dos grandes cantantes como Katharine McPhee, segunda ganadora del American Idol de 2006 y con disco en el mercado, y Megan Hilty, actriz de musicales como Wicked-, los innumerables cambios que se van haciendo en el libreto conforme avanza el proyecto, un amplio repertorio de canciones -originales en su mayoría, las que componen el musical-, puestas en escena cuidadas, y coreografías más propias de un musical real que de una serie de televisión. Todo esto sumado a numerosas tramas personales de los personajes -que son muchos, al ser una serie muy coral- que pueden gustar unas más y otras menos, pero que ahí están, aportando el toque melodramático que suele atraer a la gente, con rencillas internas, infidelidades, egocentrismo propio de las divas del espectáculo, ambición y ansias de fama y éxito a cualquier precio. Así que, para mi alegría, fue renovada para una segunda temporada.
Karen Cartwright (Katharine McPhee) y Ivy Lynn (Megan Hilty) en una escena de Smash
Pero algo empezó a fallar. No para mi gusto, pero sí para el impredecible público estadounidense. No sé si la temática aburrió, si las tramas entre personajes produjeron desinterés, o si fueron cuestiones relacionadas con su emisión las que dieron pie al comienzo de su declive. Y con esto último me refiero a dos factores: el primero es que, según he leído, en la primera temporada iba precedida del reality The Voice, que aquí conocemos por La Voz, por lo que recogía gran parte de la audiencia de éste, circunstancia que cambió en la segunda temporada. Y el segundo es que sin que responda a una razón lógica, su segunda temporada se estrenó en lo que se denomina "midseason" o media temporada -entre enero y abril-, y no en la "fall schedule" o programación de otoño -de septiembre a mayo-, que es la titular, pudiendo ser esta una razón de que muchos de sus seguidores iniciales se olvidaran de la serie.
El caso es que su audiencia empezó a descender, hasta llegar a su situación actual: su supervivencia pende de un hilo. Como muestra evidente de esto, ha sido reubicada los sábados, lo que equivale a sentenciarla de muerte (¿quién se queda en casa un sábado para ver una serie en la tele?). La segunda temporada volvió retomando Bombshell -nombre del musical en el que se centra la serie, traducido al español como La Sensación-, eliminó personajes, incorporó apariciones estelares como la de Jennifer Hudson o Liza Minelli, y abrió otra línea argumental con un nuevo musical, esta vez low-cost y que empieza a moverse por circuitos alternativos Off-Broadway. Aún queda la segunda mitad de la temporada por emitir, y hasta ahora sigue ofreciendo buenas canciones inéditas, puestas en escena curradas y actuaciones musicales justificadas por guión, no incluidas gratuitamente. Pero nada de esto parece ser suficiente para el público ni para la crítica, por no decir que pasa inadvertida en cuanto a premios y reconocimientos.
Tras lo expuesto anteriormente, la posible-casi-segura cancelación de Smash corrobora dos verdades para mí universales. La primera es que la fórmula del éxito no existe, triunfa lo que menos te esperas y lo que tiene todas las papeletas para hacerlo se pega el batacazo. Y la segunda es que pa' gustos, los colores. No obstante, mientras la cancelación no sea anunciada oficialmente, mantendré un hilito de esperanza. Para quienes no la hayáis visto, si os gustan los musicales y os vale de algo mi humilde opinión, os la recomiendo. Y como muestra, os dejo el tema principal de su banda sonora.