Ayer fui a ver la película "The purge (La noche de las bestias)". Al contrario de lo que me temía (suspense tonto, algún que otro sobresalto, y poco más), me encontré con una película entretenida, que parte de una premisa que me pareció de lo más original. Y aunque el desarrollo de la historia no estuvo mal (tranquilos, no os contaré ni pío), la idea de partida no sólo me gustó bastante por lo innovador, sino que además me hizo sentir angustia. Es decir, me hizo pensar en cómo me sentiría yo de vivir en esa sociedad, y me hizo empatizar con los personajes. Pero para poneros un poco en antecedentes, os daré una pincelada de esa premisa inicial (es lo que cuentan en cualquiera de los trailers o spots promocionales).
Spot promocional de "The purge"
Estados Unidos, marzo de 2022. Índices de delincuencia y de violencia prácticamente inexistentes. La gente se siente segura, no tiene miedo, no hay tiroteos, ni asesinatos, ni robos, ni violaciones. Solo el 1% de la población está desempleada. Una sociedad idílica en gran medida, pensaréis. Pues no creáis, porque ese estado aparentemente pacífico se ha alcanzado de una forma, cuanto menos, curiosa. Tal y como han establecido los "Nuevos Padres Fundadores", una vez al año a las 7 de la tarde suena una sirena, a partir de la cual y durante las 12 horas siguientes, cualquier delito es legal, incluido el asesinato. Ni la policía, ni los servicios de emergencias ni bomberos atienden llamadas. En la "noche de la purga anual", todo vale.
Durante esa noche, cualquiera puede dar rienda suelta a sus más bajos instintos, dejar salir esa ira o ese rencor que ha escondido tras una falsa sonrisa o una cara amable durante el resto del año. O si no lo siente así, puede optar por encerrarse a cal y canto en casa y esperar a que vuelva a sonar la alarma que pone fin a la purga anual. Eso sí, más le vale tener el suficiente dinero para instalarse en casa un sistema de seguridad que le permita estar a salvo esa noche. Algo, que por supuesto, no está al alcance de todos.
A lo largo de esas 12 horas, todo está bien visto y se acepta. Durante todo un año finges, aparentas, y aguardas pacientemente a que llegue la purga anual; y si alguien te hace la vida imposible, o si envidias a tu vecino o a tu compañero de trabajo, o a algún familiar, pues vas y te lo cargas. Así de fácil. O bueno, quizás seas tú el odiado o el envidiado, y seas tú al que persigan para quitarte de en medio. Pero eso no lo sabes con certeza hasta que llega esa noche brutal. Y todo esto, con la inmunidad no sólo legal y penal de que no te va a pasar nada, sino también con la "inmunidad moral" que da saber que nadie te va a juzgar por lo que hayas hecho: es la noche de la purga, y como ciudadano estadounidense estás en tu completo derecho de hacer lo que quieras, con el grado de brutalidad que te apetezca. Así lo han establecido los "Nuevos Padres Fundadores", los salvadores de EEUU.
Trailer en español (edición extendida, no lo veáis si pensáis ver la peli)
Una cosa que también me gustó de la película es que plantea una sociedad supuestamente avanzada, pero que evidencia los mismos problemas de siempre:
- lucha de clases: los ricos pueden protegerse, los pobres quedan expuestos y desprotegidos.
- discriminación social por cuestiones de raza o sexo: los colectivos minoritarios son a por los que muchos van para 'desahogar su ira acumulada'.
- hipocresía: gente que te muestra su mejor cara, y te dedica sus peores palabras y deseos a tus espaldas.
- una alta dosis de cinismo:
la versión oficial es que los que mueren en la purga se sacrifican por
el resto, cuyas almas se purifican al poder sacar fuera su rabia y su
odio. Y así consiguen que Estados Unidos sea una nación gloriosa y avanzadísima. Ja!
Y yo, mientras veía la película, no hacía más que pensar "¿Y si eso se llegara a establecer? ¿Qué haría yo?". Me moría de miedo -imaginariamente, claro- de pensar en que llegara una noche en la que tuviera que cuidarme de que cualquier persona de mi entorno decidiera acabar con mi vida. Pero esa sensación de terror y de incertidumbre sólo duraría una noche; el resto del año podría ir por ahí con la tranquilidad de saber que nadie va a hacerme nada. Me sentiría totalmente segura 364 días y medio al año... no está mal, ¿no? Aunque no sé si me compensaría vivir así. Y tampoco tengo del todo claro qué haría yo esa noche, si existiera. Creo que no sería capaz de matar una mosca ni siquiera en esas circunstancias, ni siquiera aunque pudiera hacerlo impunemente.
¿Y tú? ¿Participarías activamente en la purga?
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