lunes, 14 de octubre de 2013

Tarde de domingo en el Mercado de Motores

A mi, desde siempre, me ha gustado escribir. Eso sí, tiene que haber algo sobre lo que me apetezca escribir (o en su defecto, algo sobre lo que tenga que escribir obligadamente, pero los tiempos de los trabajos de grupo del instituto o la universidad quedaron atrás, afortunadamente). Y esa es la razón -o la excusa- por la que no escribía nada aquí desde hace casi 3 meses. 


Hasta hoy.



Ayer por la tarde estuve por primera vez en el Mercado de Motores. Había oído hablar de él, y había leido comentarios muy positivos sobre el evento en redes sociales, que me habían despertado el gusanillo por ver qué se cocía. La verdad es que tenía buena pinta: un mercado de profesionales y también de particulares que venden artículos de segunda mano, todo ello enclavado ni nada más ni nada menos que en el Museo del Ferrocarril. Tenía que ir sí o sí.

La edición de septiembre se me escapó, pero como se celebra el segundo fin de semana de cada mes, este tocaba. Y una vez que por fin he ido, no sólo no me ha decepcionado, sino que me ha gustado mucho. Lo primero que te encuentras al llegar es una zona de cafetería, con un par de músicos amenizando aquello con buena música. El ratito que estuvimos allí sentadas, predominaron los boleritos, para mi alegría -y la sintonía de "La Pantera Rosa", que también sonó por allí, seguramente a petición de algún chiquillo.

Dos músicos amenizan la entrada del Mercado con buena música (Foto: Alba Somoza)

El Mercado, con una organización formidable (se nota que en ella está involucrada alguna de mis ex-compañeras de producción de Telemadrid, si es que la que vale, vale), se estructura en 3 partes, podríamos decir: los puestos profesionales, en el interior de la antigua estación de Delicias; los puestos de segunda mano de particulares, en el exterior; y por último, una gran terraza con diversos puestos de comidas y bebidas.

Pasillo central del Mercado de Motores

De la zona de particulares, personalmente tengo poco que destacar. Dado que, dígamoslo así, mi cuerpo no me pone fácil que cualquier trapito me quede bien, no me puedo permitir comprar a ciegas; no me fijé si había algún tipo de probador, pero tampoco hice por buscarlo, la verdad. Pero para aquellos a los que les gusten los mercadillos de segunda mano y disfruten yendo al Rastro en busca de objetos y antigüedades diversas, les gustará darse una vuelta por aquí. Siempre puede encontrarse una cositas de lo más curiosas.

Retrato del Perro Torero... ¡y olé!

Como decía antes, en el interior de la estación está la zona de profesionales. Tres grandes pasillos a lo largo de los cuales puedes curiosear el interior de los trenes allí estacionados (preciosos), y deleitarte con lo que ofrecen un sinfín de marcas artesanales. Productos todos ellos diseñados con mucha originalidad, y lo más importante: productos españoles (pa' que luego digan que en España no hay talento y que no emprendemos... ¡JÁ!). Hay de todo, desde juguetes y cojincitos infantiles y flores de papel, hasta muebles de estilo vintage y elementos de decoración de lo más variopintos, pasando por zapatos y zapatillas, sombreros y tocados, bisutería, peletería, bicicletas, pajaritas, complementos y ropitas para perros, láminas y dibujos, monturas de gafas... Todo artesanal. Incluso el diseñador Ion Fiz tiene su propio puesto. Todo muy ordenado, distribuido y con una presentación muy cuidada; nada de puestos amontonados que no permiten ver las cosas.

Y claro, una que tiene su corazoncito y que le gusta todo lo "cuqui", pues no me he podido aguantar y me he concedido algunos caprichos: 3 láminas y una postal de Lady Desidia (http://ladydesidia.blogspot.com.es), una pulsera de Hongokonga (http://www.hongokonga.com) y un muñequito Sonny Angel en el stand de De Uno A Diez (http://www.sonnyangel.com). Y porque esta vez no iba buscando artículos de decoración, que si no...

Mis compritas :)

Y si tras visitar todos los puestos os apetece tomaros algo, podéis hacerlo en una gran terraza en la que hay muchas cositas para comer y beber bien a gustito. Qué sé yo, paella, helados, salchichas, cervecitas, gin-tonics, mojitos, hamburguesas, bocadillos... ¡lo que queráis!

Yo os lo recomiendo como plan para una mañana o una tarde, en cualquiera de los dos momentos del día la luz le regala un encanto diferente. Y no sólo la luz; se respira buen rollo, sin agobios, los responsables de los puestos muy majos... Una maravilla. 

Las próximas ediciones del Mercado de Motores serán:
- 9 y 10 de noviembre
- 7 y 8 de diciembre
-11 y 12 de enero
Podéis informaros y ver fotos de lo que hay por allí en su página de Facebook, y también en este vídeo.
 
Os dejo algunas de las fotos que hice para que os hagáis una idea.










Dar desde aquí mi enhorabuena a los organizadores, y a todos aquellos que hacen por recuperar otros espacios cerrados o abandonados, como en su día fueran el Matadero y la Tabacalera, con fines culturales. Bien bien bien.

Y hasta aquí, mi tarde dominguera del 13 de octubre. Un planazo con la compañía de mi amiga Alba, que quedó igualmente encantada y con las mismas ganas de volver que yo :)


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